1992, CUANDO LOS NIÑOS DE ALMONACID DIBUJAMOS LA FIESTA

Hoy no os quiero hablar de nuestra historia; tiempo habrá después.

En el curso 1991-1992, los niños del entonces Colegio Público San Blas de Almonacid del Marquesado, hicimos unos dibujos sobre la fiesta de San Blas y la Candelaria en la clase de plástica. Eran una especie de carteles anunciadores de la fiesta, vista a través de los ojos de los niños del pueblo.

Recuerdo que hicimos también varias tareas relacionadas, como una entrevista al entonces alcalde de la danza, Marino, una breve historia del pueblo, una encuesta (jeje... desde aquí la estoy viendo). Ahora que el aprendizaje por proyectos está tan de moda, podemos decir que el CP San Blas de Almonacid se adelantó unas décadas... Un recuerdo entrañable a Doña Rosa y a Don Eugenio. Qué bendita paciencia tuvieron con nosotros...


Poco después, un señor que venía "de Cuenca", recogió todas esas tareas y se las llevó. No supimos mucho más. Ahora sé que ese señor era Raúl Torres, que las plasmó en el capítulo de Almonacid de su libro La vuelta a Cuenca en ochenta pueblos, donde habla con cariño de los niños del cole y sus trabajos.




En el año 1998, los dibujos aparecieron en un especial de El Día de Cuenca, llamado El Día Viajero, junto con varios textos sobre la fiesta de Julio Caro Baroja, Joaquín Valverde y el propio Raúl Torres. Éste reproduce el mencionado capítulo de su libro, donde dice:

"El viajero se va hasta la escuela para ver una exposición que ha hecho la maestra este año con sus guachos. Hay dibujos que son una verdadera maravilla y preguntas y respuestas que nadie podría imaginar". 

Creo que lo de la exposición es una licencia literaria, pues no recuerdo que hiciéramos ninguna.


El caso es que estos dibujos tienen su encanto. Captan la mirada de unos niños que saben que en su pueblo tiene lugar algo especial, algo a la vez maravilloso y difícil de explicar. Pasados más de treinta años, cuando muchos de los que hicimos aquellos dibujos somos padres, nos producen una particular ternura, pues somos conscientes de que nuestros hijos son ahora como nosotros entonces, y que nuestros padres eran entonces como nosotros somos ahora. La misma ternura que produce el maravilloso vídeo que ha hecho recientemente Aitana con los niños del pueblo.


Y es que estos dibujos nos hablan de lo que es, de lo que ha sido y de lo que será; de cómo se perpetúan las tradiciones en una comunidad; de cómo lo que nos transmiten nuestros mayores puede ser más fuerte que las piedras y los monumentos; de cómo todo cambia, pero, a la vez, permanece...


Espero que disfrutéis mucho de estas fiestas.

¡Viva La Candelaria!

¡Viva San Blas!




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