LO SIENTO, PERO ESTO ESTÁ EQUIVOCADO

Escudo actual de Almonacid del Marquesado
 (CC BY-SA 3.0 by Asquelad)

¿Qué pensarías si en los dispositivos Apple apareciese el logo de Microsoft? ¿o que en la Coca-Cola estuviera el logo de Pepsi? Raro, ¿verdad?. Pues ni más ni menos eso es lo que pasa con el escudo de nuestro pueblo: un error bastante gordo.

Los símbolos son muy importantes. Son capaces de asociar la identidad común a un objeto, un nombre, una tradición, una imagen, una frase… Para un pueblo, uno de sus símbolos más importantes es el escudo, dado que no sólo se asocia al mismo, sino que se emplea de forma oficial para distinguirlo. Cada lugar se ha afanado en preservar este símbolo, si es que existía desde antiguo, o bien crear uno nuevo, si es que no lo tenía.

Tradicionalmente Almonacid no tenía escudo propio. Las armas que empleaba el Ayuntamiento del pueblo eran las reales, y eso a partir del siglo XIX, porque antes, ni eso. Aquí tenéis una muestra de los documentos del ayuntamiento en el siglo XIX:

Sello del Ayuntamiento. Año 1876.

Sello del Ayuntamiento. Año 1905.

Sello del Ayuntamiento. Año 1909.


No fue hasta los años 90 del pasado siglo cuando muchos pueblos se preocuparon de dotarse de un escudo propio y, dado que no había tradición del mismo, hubo que crearlo. Y aquí es donde viene el jaleo.

Antes de seguir me gustaría decir que no pretendo en modo alguno culpar a los responsables del Ayuntamiento en aquella u otras épocas de lo que voy a contar. Ellos lo hicieron de buena fe y con las mejores intenciones, y no tenían por qué saber nada de lo que voy a relatar a continuación. Se pusieron en manos de expertos y técnicos en la materia (como debe ser), aunque se demostró después que de “expertos” y “técnicos” tenían bien poco. La responsabilidad es bien clara y queda delimitada en una empresa (sí, has oído bien, en una empresa) que, como mínimo, tuvo muy pocos escrúpulos a la hora de ser respetuosa con nuestra historia.

Como decía, mediaban los años 90 del pasado siglo cuando el Ayuntamiento encargó a una empresa especializada el estudio de la heráldica municipal para adoptar unas armas propias. Esta empresa emitió un informe que, resumido, incluye tres elementos:

-        Una cruz de Santiago. Esta cruz ocupa el primer y principal cuartel del escudo. La cruz de Santiago se adoptó por la pertenencia del municipio a la Orden de Santiago, cuya cabeza estaba en la cercana localidad de Uclés.

-        Unas espigas. Se refieren a la actividad agrícola como principal sustento económico de sus habitantes.

-         Unos cencerros en referencia a nuestras tradiciones, y en concreto, a la Endiablada en honor a San Blas y La Candelaria.

Analicemos estos tres componentes:

-         Las espigas, ea… Deberíamos considerar que casi todos los pueblos de España, en buena lógica, deberían tener unas espigas en sus escudos, dado que la agricultura ha sido su principal ocupación

-          Los cencerros creo que pueden ser lo más acertado.

-         Pero lo de la cruz de Santiago… lo siento pero es una barbaridad y una falta de rigor histórico del tamaño de Castilla-La Mancha con todos sus montes y pastos.

Supongo que quieres saber por qué

Trasladémonos al siglo XII. El avance cristiano hacia el sur provoca que diversas plazas fuertes de lo que sería el Obispado de Cuenca (que aún no existía) pasen a manos castellanas: Uclés (1157), Cuenca (1177), Huete (1150) y, el que más nos interesa, Alarcón (1184).

Pero la Orden de Santiago no pasa a Uclés hasta 1174 y, entonces, su término aún no estaba delimitado por el sur. Fue tras la conquista de Alarcón, en 1184, cuando Almonacid queda enclavado en la denominada Tierra de Alarcón, no de Uclés, lo cual queda clarísimo en el amojonamiento entre ambos términos que tuvo lugar en 1241 (así es, tardaron más de 50 años en delimitar los términos, que la cosa no estaba para muchas fiestas con tantas expediciones de saqueo de los musulmanes a estas tierras, además de varias disputas entre el Obispado y la Orden por la jurisdicción de varios lugares).

El caso que Almonacid perteneció a Alarcón hasta casi el final de la Edad Media. Y eso significa que, a partir de 1305 perteneció a don Juan Manuel, señor de Villena y de lo que posteriormente se conocerá como Marquesado de Villena. Y os aseguro que este señor no tenía mucha simpatía, por decirlo suavemente, a la Orden de Santiago.

La cosa llegó a tal punto que don Juan Manuel levanta el castillo de Almenara para enfrentarse a la Orden (es decir, al Rey, que era quien mandaba ella), dispuesto a hacer la guerra. Para que veáis cómo estaba el percal con las jurisdicciones, cuando se delimitan ambos términos, resulta que los mojones quedan justo en un camino que venía de Hontanaya y pasaba por mitad del pueblo de Los Hinojosos (anda, que no tenían otro sitio). "Y si hemos dicho que el mojón queda en medio del pueblo, pues queda en medio del pueblo… Hala, a partir el pueblo en dos… Y nada de mezclarse con los tripasdehule del otro lado, que para esos sois mis vasallos… y si resulta que un mojón ha quedado justo en medio del pozo del pueblo, pues que los de este lado tomen agua por saliente y los del otro que la tomen por el poniente… pero nada de pasar del mojón, ¿queda claro?" Ese es el origen de Los Hinojosos de la Orden y los Hinojosos del Marquesado, cuya reunión no tuvo lugar hasta el siglo XIX, con los vecinos cogiendo agua cada uno por su lado del pozo durante seis siglos (aún está en el pozo la piedra que lo dividía por la mitad para que nadie cogiera del lado que no le correspondía). Y todo esto pasó bastantes años antes de que a Don Juan Manuel le entraran ganas de invadir la Orden de Santiago y asediar la ciudad de Huete.

Parte del mapa de la Tierra de Alarcón en el año 1400 aprox. elaborado por García Moratalla  e incluido en su magnífico libro La tierra de Alarcón en el Señorío de Villlena (siglos XIII-XV). Los terrenos de la Orden de Santiago quedaban al oeste y norte de la misma.


Lo voy a resumir muy rápido: si don Juan Manuel, hijo del infante, sobrino y nieto de reyes, hubiera visto en sus dominios un escudo, ahí bien grande, con la cruz de Santiago, le da un perlequeque que no lo ampara el sagrao.

Aquí don Juan Manuel justo antes de darle el perlequeque.


El caso es que, si se dedica un mínimo de estudio a algunos libros y documentos, la NO pertenencia de Almonacid a la Orden de Santiago está clarísima, por doquier. No he encontrado ni un solo documento que me diga lo contrario (no me vale lo de 1336 a 1343, que ahí había guerra y fue una situación muy efímera que no se consolidó). Cuestión distinta es la influencia de la Orden en estas tierras… pero eso no es el tema de hoy.

Hasta hubo un historiador, Blas Valero, que pudo ver hace mucho tiempo el archivo parroquial (antes de que lo quemaran) y dice: “examinando el archivo parroquial encontré un documento en el cual se consigna que la iglesia de Almonacid, ni había pertenecido nunca ni pertenecía al tiempo de su redacción á la Orden y Caballeros de Uclés”. Más claro, agua. Pero vamos a ver… si es que hasta el nombre del pueblo ya lo dice: “del Marquesado”; no como Horcajo, Villamayor, Pozorrubio, Quintanar, etc. que son “de Santiago” o “de la Orden”.

Entonces, ¿Por qué se pone la cruz en el escudo? Pues porque la empresa encargada de elaborar el escudo hizo un estudio histórico que da gloria verlo (nótese el sarcasmo) y que se resume en: “Almonacid perteneció a la Orden de Santiago porque lo decimos nosotros”.

Y es que yo creo que le tenían cariño a esta cruz, porque se la encasquetaron también a varios pueblos que no tenían nada que ver con la Orden, y cuyos escudos tienen pinta de haber sido elaborados por los mismos “expertos”:

Escudo de Puebla de Almenara, uno de los casos más flagrantes, pues fue fundada junto al castillo precisamente para enfrentarse a la Orden de Santiago.
(by Erlenmeyer CC BY-SA 3.0)

Escudo de El Hito, que perteneció a la Tierra de Alarcón, como Almonacid.
(by Erlemneyer CC-BY SA 3.0)

Escudo de Montalbanejo: el mismo caso que en El Hito y Almonacid
(by Erlemneyer CC-BY SA 4.0)



Escudo de Villarejo Periesteban, que perteneció a la Tierra de Cuenca, nunca a la Orden
(by Erlemneyer CC-BY SA 3.0)


Si no tenían muchas ganas de trabajar, te colocaban la cruz y a funcionar. Pero si se lo han colocado hasta a Puebla de Almenara, que fue literalmente creada junto con su castillo por don Juan Manuel… ¡para enfrentarse a la Orden de Santiago!

Y para que veáis que no solo yo soy el único delicao con este tema, mi opinión se ve respaldada por la Real Academia de la Historia, que tenía que hacer un dictamen sobre cada nuevo escudo, y que, básicamente, se dedica a poner verde el nuestro en su Boletín (Tomo CXCIV, para quien quiera consultarlo). Por supuesto, la empresa utilizó este dictamen para envolver los bocadillos del personal, no para rectificar.

¿Cómo tendría que ser entonces el escudo del pueblo? No soy un experto en heráldica, pero, al menos, habría que sustituir la cruz de Santiago, por al espada con puño alado de los Manuel; o, si se prefiere, de los Pacheco, que también fueron marqueses muchos años después y señores de Villarejo y Almonacid.

Aquí algunos escudos “como Dios manda”, que pertenecieron al marquesado de Villena:

Uno de los más bonitos: escudo de El Cañavate con las armas de los Manuel,
 señores de Villena y Alarcón
(by Asqueladd CC-BY SA 3.0)

Escudo de Hontanaya con las armas de los Pacheco, Marqueses de Villena a partir del siglo XV
(by Erlemneyer CC-BY SA 4.0)


En el caso de Almonacid, como decía, podría ser apropiado la inclusión de las armas de los Manuel, señores de Alarcón y Villena a partir del siglo XIV, como aparecen en el escudo de El Cañavate, cono el puño alado empuñando una espada:

Armas de Juan Manuel, infante de Castilla y señor de Alarcón
(CC by Proof https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Armas_del_infante_Manuel_de_Castilla.svg)


    Otra opción hubiera sido el incluir las armas de los Pacheco, que fueron Marqueses de Villena a partir del siglo XV. Además, fueron señores de Villarejo de Fuentes, Almonacid y Villalgordo. Estas armas aparecen en el escudo de Hontanaya o de Belmonte, con unas calderas de las que salen serpientes.

Y siento de verdad ser un cenizo, un delicao, un aguafiestas... lo que queráis. Pero me parece que la verdad es más importante.


Julián Sánchez Martínez.


(NOTA: este blog tiene una intención divulgativa y, debido a ello, he omitido las fuentes bibliográficas y documentales. Si algún lector quisiera la fuente exacta de los datos que aparecen en el escrito, estaré gustoso de proporcionársela).



 

 

 

 

 

 

 

 

               

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