LA "ENRAMÁ"
Cómo olvidarlo. Cómo no recordar ese día 30 de abril en el que salimos junto a nuestros quintos a recorrer el pueblo. En mi caso fue en el año 1996, con 18 años recién cumplidos, aún estudiando bachillerato (y recuerdo que al día siguiente por la tarde me tuve que ponerme a estudiar un examen, que son muy malas fechas para ser quinto). No pretendo contaros lo que ya sabéis, pero no me resisto a enumerar algunos componentes esenciales de esta tradición:
- La garrafa de los quintos, cuya misteriosa fórmula
es desconocida para casi todos (ríase usted de la Coca-cola). Siempre he
pensado que era el método más rápido de lograr la inmunidad colectiva a las
enfermedades, pues de esa garrafa bebía todo el mundo.
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| La garrafa de los quintos del año 2008. Obsérvese la pulcritud. Como el palo de un gallinero, vamos. |
- El tractor y el remolque. Cómo no recordar algunos famosos incidentes en el remolque de los quintos...
- La "enramá". De esto hablaremos un poco ahora
después.
- La música. Desde el punto de vista tradicional
es algo que tiene bastante interés. Ahora os cuento.
- Los versos. Pura poesía popular.
- Las sonajas, hechas de chapas de cerveza o
refresco clavadas a un palo. Son más para San Antón.
- Los cascabeles. No se sabe por qué, pero las
sonajas no están bien vistas cuando se canta el mayo.
- La iglesia. La puerta de la iglesia es el lugar
donde los quintos cantan. Igual pasaba en San Antón, dado que los quintos se
quedaban fuera. Es curioso que no pasaran dentro… seguro que antiguamente hubo
algo que originó ese tabú, pero vaya usted a saber qué.
| Los quintos en la puerta de la iglesia. Año 2008. |
- El acordeón. Parte inseparable de la música de los quintos. Creo que antiguamente se haría con bandurrias y laudes, pero de eso no tengo recuerdo.
- Borriquerías varias. Aquí entran cosas como
tirarse paja, yeso, estampar huevos, pegar trastazos, pegar gritos como “buaaaaaaah”,
“yeeeeeee”, llenar las calles de paja, etc, etc.
- Los ensayos. Aunque hace tiempo que se perdió, se
cuenta que una de las mayores gracias de las quintas era quedar a ensayar
varias semanas antes para aprenderse el mayo.
Desde fuera, esta tradición puede parecer algo fuera de
lugar, un motivo más para que los jóvenes monten una buena juerga y hagan lo
que les apetezca por el pueblo. Es como si por un día, ellos fueran los dueños.
Pero os aseguro que esta tradición tiene más miga de lo que parece (como casi
todas las del pueblo). Al igual que los diablos no son sólo unos señores
sonando cencerros, sino que implican algo mucho más profundo, el sentido que
encierra esta tradición es bastante más serio de lo que podemos suponer.
Tres cosas que son fundamentales aquí: el árbol (sí,
estimado lector, el árbol), el mayo y los propios quintos. Cada uno tiene su
historia detrás:
-
Los quintos. La tradición dice que son los
muchachos que deben incorporarse al servicio militar obligatorio. Con éste ya
desaparecido, se mantienen las quintas por la edad a la que hubieran entrado si
se hubiera mantenido. Pero esto es algo relativamente moderno. El servicio
militar no fue obligatorio hasta el siglo XIX, pero esta tradición viene de
mucho antes. En realidad, los quintos se identifican con los adolescentes que
entran en la edad adulta y deben realizar lo que denominamos “ritos de paso”,
es decir, una serie de actuaciones encaminadas a mostrar su preparación para
afrontar las responsabilidades que ello conlleva. En su día, antes de existir
los quintos, sería un grupo de jóvenes que tendrían que realizar varios rituales.
Estos ritos de paso son propios de sociedades bastante antiguas, como la céltica,
aunque perduran bastante suavizados en muchos lugares. Y no hay que tomárselos
a broma, pues algunos consistían, por ejemplo, en abandonar la aldea vestidos
con una piel de oso y sobrevivir fuera de ella, sólo durante bastante tiempo (y
sin wi-fi, ni insta).
-
La enramá. Es uno de los ejemplos de los
denominados “árboles de mayo”, provenientes de las culturas célticas (ojo que
estamos hablando de hace más de 2000 años), con un significado original
relacionado con la fertilidad. Esto de colocar un árbol no es propio sólo de Almonacid,
pues se hace en áreas de influencia de la cultura céltica, como Centroeuropa;
pero nuestro pueblo es, quizá uno de los puntos más meridionales donde esta
tradición se conserva. Así que quizá podemos intentar ver ese árbol no sólo
como una borriquería sin sentido, sino como algo que entronca con un sustrato
cultural muy profundo en Almonacid.
- El mayo. El mayo es la fecha donde se canta a la Virgen el día que comienza su mes. Pero también es cuando se ronda a las damas, el día 1 por la mañana. La festividad es antiquísima y también viene de la cultura (adivina, adivina…) ¡celta! Anda. ¡qué casualidad! Ellos consideraban el 1 de mayo una de las fiestas más gordas del año, inicio de la mitad luminosa del mismo. Por cierto, no es muy habitual que sean los quintos los que canten los mayos en otros lugares.
Y es que, en nuestro pueblo tenemos un montón de cosas
celtas. ¿Que dónde están? Pues en tu cabeza, estimado lector, en tus costumbres
y en lo que has aprendido de tus padres. Porque además de esto, hay cosillas celtas en La endiablada y "cosazas" celtas en la tradición de los quintos para San
Antón (esto os lo contaré otro día). También, quizá en lo de saltar la hoguera para
Santa Lucía. Por cierto, una pena que se esté perdiendo lo de San Antón; no lo
de cargarse a los gallos, que eso ya queda un poco ilegal, pero sí todo
lo demás, que tiene un significado muy profundo igualmente.
Así que los quintos son herederos a través de muchos siglos
de aquellos jóvenes que se iniciaban en la edad adulta mediante diversos ritos,
hermanados y cumpliendo igualmente con sus deberes religiosos.
La música como decíamos también tiene su cosa. Y es que los
mayos a la Virgen están cantados en un compás que esta comarca emplea para las
ceremonias y actos religiosos, como procesiones o dentro de la iglesia (aunque siempre
hay alguna excepción). De hecho, el compás es el mismo que utiliza la danza
para San Blas y la Candelaria en la procesión o en el arado. Como músico, me
parece curioso que este compás sea complejo, en 7 tiempos (lo normal son 2, 3 o
4). Cuando los quintos hacen el mayo de las damas, la cosa cambia y la cosa se
pone menos solemne, cambiando por un compás más “normal”, en 2 tiempos.
Aunque no podemos saber la datación de la letra, hay algo que, indirectamente, nos puede ayudar: cuando nombran al alcalde y los regidores.
Los regidores era el nombre dado a los concejales hasta el siglo XIX. Alcaldes (había 2) y regidores constituían “la
justicia” nombre que aún se utiliza en el pueblo (por ejemplo, cuando la banda
va a recoger a la justicia). Así que, ese verso tiene, por lo menos, un par de
siglos.
Cuando era joven, me llamaba la atención la emoción de
muchos mayores, cantando el mayo junto a los quintos, y no acababa de comprenderla
bien. Pero cada año que pasa os voy entendiendo mejor, queridos mayores: la
vida pasa, la juventud se marchita y cada vez que vemos a los quintos comprendemos
que no permaneceremos ahí, impertérritos al paso del tiempo, como las piedras
de la iglesia que han contemplado tantos mayos; aunque puede que algo de
nosotros perviva en nuestros hijos, y en los hijos de nuestros hijos.
Julián Sánchez Martínez
(NOTA: este blog tiene una intención divulgativa y, debido a ello, he omitido las fuentes bibliográficas y documentales. Si algún lector quisiera la fuente exacta de los datos que aparecen en el escrito, estaré gustoso de proporcionársela). |

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