EL VILLAR DE SANCHO COJO (DESPOBLADOS MEDIEVALES II)
Creo que tu reacción, estimado lector, cuando has visto el
título de esta entrada ha debido ser parecido a la mía cuando leí el nombre de
este lugar por primera vez: “¿villar de Sancho?... pero además ¿cojo?... ¿qué
tiene que ver esto con Almonacid?”. Mira que he preguntado a gente, pero nadie
me sabe decir nada de este Villar de Sancho Cojo… porque eso “no está en
Almonacid”. Pues resulta que sí que tiene
que ver, y me parece una historia bastante curiosa.
Comencemos por el principio. El nombre de este lugar aparece
en los documentos históricos incluso antes que el de Almonacid. En el año 1241,
reinando en Castilla Fernando III “el santo”, los concejos de Alarcón y Uclés
decidieron terminar de amojonar sus términos. No era una cosa menor, porque
hacía casi 60 años que Alarcón había sido conquistado y ya era hora de delimitar
claramente ambas jurisdicciones. Pues bien, uno de los mojones cae en un lugar
llamado Villar de Sancho Cojo: […] en el villar que dizen de Sancho Coxo puisieron
ý sus moiones por abenençia de amos los sobredichos conçeios […]” (traduzca
usted del castellano medieval).
Los estudios sobre la época saben que había un mojón aquí,
que estaba al norte de la Fuente de Domingo Pérez y la Sierra Jarameña, pero no
saben dónde exactamente.
| ¿Ande andará Sancho Cojo? Este mapa es del libro La encomienda, el priorato y la villa de Uclés en la Edad Media, de Milagros Rivera. Las estrellas son los mojones del año 1241. |
No hice mucho caso a
este sitio hasta que un día me topé con otro documento, y este ya dejaba clara
la cosa. El documento en cuestión es del año 1599 y en él se especifica que el Concejo
de Almonacid poseía un “monte encinar de Sancho Coxo que es del dicho
concejo questa en el termino de la dicha villa de Almonacir a linde la dehesa
de villalva y termino de Saelices” (traduzca usted del castellano moderno).
Pues no hay más que hablar: el Villar de Sancho cojo,
adjudicado a Almonacid.
Y aún hay más. Hay otro documento, este de 1845, que menciona
el “Monte de Sancho Cojo en el término jurisdiccional de esta villa de
Almonacid del Marquesado”. Esto ya admite poca discusión.
A partir de esa fecha, en pocos años, el lugar pierde el nombre
original y ahora nadie sabe donde está. ¿Nadie?... bueno, igual algo podemos
averiguar.
Resulta que el documento de 1845 contiene un acta de apeo,
deslinde y amojonamiento de ese monte, y sus límites estaban más o menos por
aquí:
-
La senda del Hocino, que va al majadal de la
Puebla
-
Las Casillas
-
El monte de Villalba y Medina, es decir, el término de Saelices.
-
El Mojón de la sabina
-
El corral de Romero
-
Cañada de la mula
Aparte, aparecen unos cuantos lugares que, oiga, ni idea (la
Carbonera del sastre, Senda de los bataneros, la Calera,..). Lo que es claro es
que había un monte de encinas en la parte norte de nuestro término municipal, en
el límite con Saelices, y no era precisamente un monte pequeño (el que lo
conoce, sabe que hay un trecho entre el Mojón de la sabina y el Hocino).
Además, concuerda perfectamente con el mojón que se puso allí en el año 1241,
pues la línea de encinas que aún existe marca la raya entre la Orden de Santiago
y Alarcón. Justo aquí, en el lugar que hoy denominamos “corral de Santiago” hay
abundante cerámica y restos de antigua población. Misterio resuelto.
Una vez que hemos dejado claro que este sitio es nuestro, lo
que interesa es saber qué había aquí. Su historia es muy parecida a la del
resto de aldeas que existieron por la comarca.
| Sillar en el paraje del Corral de Santiago |
Posiblemente su origen se remonte a tiempos pre o proto
históricos, antes de la llegada de los romanos. Lo que es seguro es que en este
lugar hubo una villa romana, de cierta entidad. Aún se ve en las
tierras la cerámica de esta época, e incluso basas de columnas. Los habitantes
de esta villa, a tiro de piedra de Segóbriga, serían Segobrigenses pudientes,
terratenientes junto con sus sirvientes, ciudadanos de la antigua urbe de la
que distaban apenas 3 kilómetros. En este lugar estaba comunicado con Segóbriga
por la vía romana que, saliendo hacia el sur, pasaba por la cantera de los
rostros y el templo de Diana. Esta vía, que en los mapas antiguos figura como “camino
viejo de Madrid”, llegaba después a Almonacid, donde había un vicus bastante
extenso.
| A simple vista se ve la gran cantidad de cerámica del lugar. Al fondo aún se aprecia la línea de encinas que marca el antiguo límite entre Uclés y Alarcón, amojonado en 1241 |
El lugar siguió habitado tiempos de los visigodos, pues también hay
cerámica de esta época y, muy posiblemente, quedó abandonado, repentina o
paulatinamente, durante la dominación musulmana.
Hubo que esperar al siglo XII para que el lugar volviera a
tener vida. Por aquí vivía un señor llamado Sancho, aquejado de un evidente
problema físico, que debió ser dueño del sitio. Y como en tiempos medievales lo
de la inclusividad y la sensibilización social sobre la discapacidad estaba un poco,
como decirlo, verde, pues le pusieron al sitio Sancho Cojo.
El documento de 1241 nos habla de un villar. No está claro
si este villar era un pueblo, un pequeño caserío, una casa de campo o un
conjunto de ruinas. Se sabe que de este sitio se sacó una pila bautismal (ignoramos
si visigótica o posterior). En todo caso, el lugar tuvo escasa entidad y pronto
se abandonaría.
Sabemos que el siglo XVI ya no era un villar, sino un monte encinar y que, además, era propiedad del Ayuntamiento. Era lo que se denominaba una posesión “común”, es decir, de aprovechamiento común por parte del vecindario del pueblo. Posiblemente este monte sería durante mucho tiempo, mediante la poda de las encinas, una de las fuentes más importantes de leña y pastos de los vecinos, dada su extensión.
Y así llegamos a la liquidación de Sancho Cojo. En el año 1845 el monte se divide en 210 parcelas que se reparten entre los 210 vecinos del pueblo. Cosas de la desamortización. El resultado fue que el monte encinar de Sancho Cojo se transformó en tierras de labor y, como efecto añadido, perdió su unidad y su identidad, que se había preservado durante más de seis siglos, de manera que hasta su nombre se olvidó en un par de generaciones.
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| Documento del año 1845 del "Expediente instruido sobre división del terreno del monte Sancho Cojo sito en término jurisdiccional de esta villa de Almonacid del Marquesado." |
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| Un mapa catastral antiguo (antes de la concentración) de parte de la zona de Sancho Cojo. Las pequeñas parcelas son herencia de las que recibió cada vecino en 1845. |
Así que, cuando paséis por allí, no olvidéis recordar a aquel
hombre, Sancho, que hace siete siglos vivió en este sitio y gracias al cual tus tatarabuelos tuvieron un poquito más de tierra de la que vivir.




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